El vino está presente en muchas de nuestras comidas y cenas, especialmente en esta época navideña. Unas comidas y cenas que deben estar seguidas siempre de un correcto cepillado de dientes para proteger nuestra salud bucodental.
Sin embargo, un reciente estudio ha desvelado que lavarse los dientes inmediatamente después de tomarse una copa de vino puede ser perjudicial.
Esto se debe a que el vino tiene altos niveles de acidez, especialmente el vino blanco. Una acidez que daña el esmalte, que necesita algo de tiempo para recuperarse. Según los investigadores, el cepillado inmediato podría deteriorar aún más los dientes, por lo que el estudio concluye que conviene esperar algunas horas para evitar este daño adicional.
“Nuestra investigación demuestra que el vino blanco es más erosivo que el tinto”, explica Brita Willershausen, directora del estudio, quien añade que “el consumo frecuente de vino blanco puede conllevar una erosión dental importante”.
Para este estudio, los investigadores tomaron muestras del esmalte de 25 personas de diferentes edades y las introdujeron en placas de laboratorios llenas de vino de 100 clases distintas durante todo un día.
Transcurrido este tiempo, los autores concluyeron que la incubación de las superficies de esmalte con diferentes vinos ocasiona una pérdida de calcio. «Dejar tiempo antes de cepillarse los dientes le da al esmalte la oportunidad de recuperarse del ataque con ácido», matizaron.
Asimismo, debido a la mayor acidez de los vinos blancos, los científicos sugieren optar por vinos más suaves y tintos. Además, los investigadores también aseguran que para evitar el deterioro del esmalte dental puede ayudar combinar el vino con queso. ¿Por qué? Porque el queso contiene mucho calcio que cuando se combina con la saliva neutraliza estos efectos del vino.